¿Sexo rudo o romántico? El gran dilema

Omara Hernández.
Xalapa, Ver. 

Muchas pláticas inspiradoras contamos entre amigas, y una de ellas, es preguntarnos si nos gusta el sexo rudo o romántico. A mí me gusta romántico.

Hacer el amor, tener sexo, coger o como le quieran llamar, para mí siempre ha sido un bello ritual; es como leer un poema mientras él recorre mi cuerpo con sus manos, despacio, eterno.

Lo imagino ahí, en formato poesía, nuestros cuerpos liberados de los que somos. Piernas abiertas dejando paso al cielo entrante, esa cueva perfecta en la que se puede resguardar.

Él y yo, flotando en el ahora, fusionando cada milímetro de la piel. Él y yo despojados del nosotros haciendo el amor como incesantes perfectos amantes, sólo él y yo.

Por otro lado, está el sexo duro y rudo, no lo comparto pero no difiero. Ahí entra una amiga de mi amiga. Ella dice que no implica maltrato, sino de utilizar un poco más de fuerza de ambas partes.

Me ha contado que en este caso la dominación juega un papel importante, supongo que de amo y esclavo. Aquí hay instrumentos que aumenten la intensidad del acto casi un “bondage”.

Atarse a la cama, muchas nalgadas, jalones de cabello, vendar sus ojos, posiblemente muy candentes para ella, para algunos, para muchos.

Romántico o rudo, simple o aburrido, extremo o explosivo, distintas formas pero siempre disfrutable.

Post Author: Marcando Trayectoria

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