Dudas de alcoba: le gusta o solo lo dice “por compromiso”

*Hombres y mujeres manifiestan distintos miedos

*De acuerdo a la psicóloga Adriana Marín Fentanes, el exceso de porno y películas románticas o eróticas, distorsiona la realidad en cuanto a formas, tamaños, actividades…

José Hernández

Xalapa, Ver. 

Estar en pareja, crear vínculos sexo-afectivos o tener aventuras sexuales, son cosas que como seres humanos deberíamos gozar con plenitud ya que son necesidades básicas; entre las parejas refuerzas los lazos de amor y deseo, sin embargo, para muchos el placer está lejos y encuentran en las relaciones sexuales un miedo terrible por no cumplir con los “estándares” marcados por la sociedad, el entretenimiento para adultos, la religión, entre otros factores.

Hombres y mujeres manifiestan distintos miedos, unos propios del sexo biológico que tienen, otros son iguales como el miedo a hacer el ridículo, no estar a la altura de las circunstancias, no tener un cuerpo visualmente agradable al estar desnudo.

Hay cosas que como hombres se sufren afectando el desempeño y la autoestima, a la pareja o vínculos que se tienen por no creer que cumplimos un buen rol de amantes con esas personas, aun cuando nos han expresado lo increíble que la pasan con uno.

De acuerdo con la psicóloga Adriana Marín Fentanes, el exceso de porno y películas románticas o eróticas, distorsiona la realidad en cuanto a formas, tamaños, actividades, entre otras cosas, que les dice a los hombres cómo deben funcionar en la cama con sus compañeras o compañeros sexuales; de igual forma la educación sexual carente, y que se va aprendiendo muchas veces con el porno o entre amigos, hace que se comparen con algo que ellos no están viviendo.

“La educación sexual de los hombres comienza con las películas pornográficas, no es una regla, pero si una constante. En la escuela, con los amigos vecinos, incluso con películas que dejan los papás es que comienzan a experimentar el placer, y esas cintas están totalmente fuera de realidad de lo que el sexo es en la vida real”.

Es verdad que la pornografía podría ser uno de los primeros estímulos que se tienen a temprana edad, pero las inseguridades también se dan desde casa, desde la infancia por este sistema patriarcal que se tiene en donde como hombres debemos ser quienes damos placer dominando, durando y ejerciendo poder ante nuestro vínculo; si no tenemos un pene grande, si no duramos horas o si expresamos nuestro placer gimiendo o hablando, simplemente no somos los hombres que nos dijeron nuestros padres, hermano, tíos o amigos.

La publicidad incluso ha creado mitos y estereotipos de qué un pene grande es lo mejor para la mujer, los músculos y cuerpos trabajados te hacen más rudo y por ende más macho, así como el durar y retener la eyaculación por horas hará que haya más placer, limitando a la penetración como el acto sexual excelente; lo irónico de esto es que los hombres son quienes han impuesto esto, con historias fantásticas donde lo rudo es sinónimo de masculino, y si el hombre en cuestión no tiene esos atributos va a la aventura sexual con cargas emocionales que hacen que la inseguridad crezca una vez en el antes, durante o después del acto coital.

“Se ha construido una imposición social (de hecho, autoimpuesta por los mismos hombres) de que tenemos que ser rudos y “masculinos”, que, así como se ha sesgado nuestro derecho a expresar sentimientos, también lo ha hecho nuestra expresión sexual: solo las mujeres deben gemir, debes durar mucho, si te vienes rápido eres menos, si no estás vergudo no rifas, si te gustan otras prácticas eres rarito, te la tiene que mamar, tienes que dominar, tienes que dedear bien duro, irónicamente, encaminado a “tú eres hombre tienes que gozar”, pero dejando muy de lado el verdadero goce.

Toda esa presión pues crea justo eso, inseguridades dentro y fuera del acto, yo por ejemplo he dejado pasar oportunidades de estar con algunas morras porque digo: ¿Qué tal que no le gusto? ¿Qué tal que me vengo en corto? Va a decir que no rifo, ¿qué tal que la tengo chica? ¿Y si lo que hago no le provoca nada? ¿Y si no hago que se venga?”, Emanuel H. 

“El exceso de porno e idealizar el momento genera la frustración, la duda y desilusión que encamina a la inseguridad; esto es, al no realizar lo visto en películas, lo escuchado de la boca de otros hombres, que luego son historias exageradas por ellos por el mismo estigma, te hacen pensar que tu desempeño fue ridículo y la mujer no disfrutó como las de las películas”. Raúl C.

La inseguridad sobre nuestro cuerpo en general, de joven era gordito, después salieron estrías al adelgazar y eso no me hacía sentir cómodo; además el bullying entre amigos es algo que genera desconfianza a la hora de intimar, más si eres alguien con autoestima bajo” César L.

“Las inseguridades sexuales de un hombre creo que pueden darse por varios factores: traumas de la infancia como abusos; vinculan el tamaño de su pene con su valor como persona o pareja; tienden a pensar que la satisfacción sexual que proporcionan es sinónimo de ser un “gran hombre”; la publicidad y mitos los presionan para ser excesivamente machos, fuertes, que siempre pueden y que son máquinas de orgasmos”. Susan G.

Este miedo a no tener un desempeño sexual acorde a los estándares normativos de los hombres que han generado esta cultura patriarcal, llega a los hombres sin distingo de género e identidad sexual, pues el ser macho se manifiesta también en las relaciones homosexuales, teniendo la misma insatisfacción y generando problemas entre ellos.

Ya hay un guion de cómo se deben de comportar y eso tiene que ver con el machismo, socialmente se espera que el hombre actúe de una manera específica, que la erección sea duradera, que saque orgasmos, sea atractivo y se limita a que el pene lo haga una bestia sexual. Toda esta carga de pensamientos, influyen en la relación sexual por el rendimiento que se ha impuesto y no vemos que realmente nuestra pareja nos disfruta y nosotros somos bastos para eso, pero si no lo creemos y platicamos, las siguientes relaciones sexuales ya vamos con esa carga y se vuelve un círculo vicioso que nos evita disfrutar el momento presente”. Maximiliano P.

“La mayoría de los hombres construimos una idea del sexo a partir de referencias ficticias, como las historias que cuentan otros hombres y sobre todo desde el consumo del porno, como primer contacto con lo sexual. Estas referencias por lo regular edifican al acto sexual como un acto de poder, de poseer o ser sometido. Por eso creo que al momento de experimentar un acto sexual, depende mucho de la forma en que se relacione uno mismo con la otra persona, ya que la formación que se tiene es la que muchas veces genera inseguridades para satisfacer esos cánones que nos han impuesto”.  Luis R.

En las relaciones heterosexuales, las mujeres hoy en día están teniendo una evolución sexual, sin importar edad, sobre el autoconocimiento sexual, lo cual hace que ellas sepan intimar de una mejor manera, pues saben lo que les agrada o no a la hora del acto sexual. 

Esto cerca de ser algo bien visto y aceptado por la mayoría de los hombres para poder obtener un goce sano, a veces genera más ansiedad debido a que ven a estas mujeres como autosuficientes, empoderadas, que pueden tomar control de la situación y algunos no están listos para esto.

No se dan cuenta que, así como con nosotras el patriarcado afecto nuestra vida sexual con falsas creencias como la virginidad a ustedes también les puso estándares imposibles de cumplir; otro factor que los hace inseguros, hoy en día es que no están acostumbrados a mujeres que saben y piden lo que quieren, les falta el factor de sumisión”, Dora M.

“Creo que tiene mucho que ver con la “presión social impuesta” que sostiene la falsa creencia de que el hombre no puede/debe mostrar sus sentimientos; así mismo, muchos han sido educados bajo una óptica machista falocentrista que impide la exploración hacia otras zonas de placer”. Lissete L.

“Machismo, el tamaño de su pene o inseguridad por su físico en general; que deben estar dispuestos siempre o que la chica sea muy “empoderada”, eso a los más inseguros los asusta, y pueden reaccionar con agresividad, o bien, aceptarlo y hasta sacarle provecho”. Sheila F.

En este sentido, algo que podría ser de gran ayuda para los hombres es también conocer su cuerpo, ver sus necesidades afectivas y tratar algunos trastornos derivados de abusos que se hayan tenido durante su vida, señala la psicóloga Adriana Marín Fentanes, y agrega que “influyen situaciones como ansiedad, depresión, algunas enfermedades o padecimientos específicos, algunas experiencias negativas previas, como la ruptura de una relación, infidelidad, etcétera”.

Marín Fentanes ve necesario que durante la masturbación los hombres también experimenten caricias, tomen su tiempo para explorarse y no solo se centren en “jalarla”, por ello muchas veces solo quieren meter y sacar el pene con su pareja, pues así es como se irán quitando los miedos y podrán permitirse experimentar al lado de su compañero o compañera, lo gratificante de una relación sexual sana y plena.

La pornografía para el hombre vendría siendo lo que el amor romántico es para las mujeres, no hacen idealizar algo que difícilmente pasará, pero no por eso debemos sentir culpa o miedo al intimar con alguien. 

Dejar los tabúes sexuales sobre ser poseedores de un gran pene, generadores de orgasmos múltiples y atender mejor nuestra salud emocional, dejando el modelo machista que ya no funciona actualmente, podría ser el cambio que necesitamos para ser cada vez más conscientes de lo que podemos dar en la cama, y encontrar a la o las personas correctas que hagan del sexo algo disfrutable para todos.

Post Author: Marcando Trayectoria

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